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💪🏻 Mortal Kombat II: La película falla, pero su soundtrack es puro fuego


CarlosMX
Super Usuario

 

La película de Mortal Kombat II (oficialmente conocida como Mortal Kombat: Annihilation, o Aniquilación para la raza) tiene sus detalles en la pantalla grande, pero si en algo de verdad se lucen, es en armar un disco que te pone la adrenalina al millón.

Si en la primera entrega nos dieron ese himno legendario con el "Techno Syndrome" y el famosísimo gritote de ¡MORTAL KOMBAT!, para la secuela deciden no quedarse cortos y dicen: "vamos a meterle más poder". Agarran lo mejor de la escena electrónica, el techno, el industrial y el metal, y arman una compilación que tranquilamente sirve para entrenar en el gimnasio, limpiar la casa a velocidad luz o nomás para sentirte un guerrero del Earthrealm en pleno tráfico de la ciudad.

En cuanto le pones play al soundtrack, no hay espacio para respirar. Trae una selección de bandas y productores que están rompiéndola durísimo:

  • The Prodigy: Abre el fuego y marca el ritmo con un estilo inconfundible. Escuchar su sonido te hace querer tirar patadas giratorias al aire, aunque no sepas ni dar una maroma.
  • KMFDM y Pitchshifter: Le meten ese toque industrial pesado, con guitarras distorsionadas y ritmos machacantes que encajan perfecto con la vibra oscura de Outworld.
  • Juno Reactor y Utah Saints: Aportan ese techno cargado de beats acelerados que te mantienen al borde del asiento.
  • Megadeth y Anthrax: Para la comunidad más metalera, la banda sonora no defrauda. Incluir tracks de este calibre les da un filo mucho más agresivo a las escenas de combate.

Aunque la película en sí divide opiniones y a muchos nos parece un desfile atropellado de personajes, el álbum por sí solo se consolida como un objeto de culto para los fans del juego y de la música electrónica pesada. Es una mezcla explosiva que captura perfecto la vibra violenta y acelerada del videojuego.

Al final del día, Mortal Kombat II nos deja una lección clara: tal vez la trama no es la más pulida, pero en los audífonos nos entregan un disco genial que hace retumbar de principio a fin.